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martes, 23 de julio de 2019

Lo que no son


Lo que no son, Buenos Aires, 2018.



No hubo nada que les ate, no hubo hilos, tiras, ni cadenas. No encontré rastro alguno de liga entre los caminantes. Todos estábamos enredados en la misma bruma. Todos caminantes hacia quién sabe dónde y aún así, no pude notar nada.

No pude ver la mirada de ella sobre su espalda. Ni ver cómo fruncía el ceño al notar la distancia. Ni entrever como mordía su labio, dudosa, algo nerviosa ante lo último dicho. No supe ver la mirada sobre el suelo del hombre, cómo cavilaba despacio las frases que quería decir. No supe de las manos dentro de los bolsillos que servían de excusa para concentrarse y seguir andando. No quise entender los pasos presurosos que ella dio para alcanzarlo. No quise comprender que ella se había quedado unos pasos atrás por la sorpresa, porque no lo esperaba. Porque la bruma la sorprendió tanto como lo que él dijo. Y el miedo, y la anticipación… No supe leer que él quería salir corriendo, o quería volver atrás y borrar con la bruma lo dicho. No pude ver la sonrisa que ella le compartió tras alcanzarlo.

Una, dos imágenes. Pasaron por mi lado, uno al lado del otro. Con cara incómoda. Una desconocida con una cámara. Una torpe desconocida curiosa. Pasaron, quizá musitaron algo pero yo no pude entender nada.

No pude entender nada de lo que ocurría. No vi nada.

Lo miré,  insegura porque no entendí lo que pasó, ni lo que él me dijo después. Solo un momento que se había esfumado.

lunes, 15 de julio de 2019

Y, la mal lograda presentación

El mundo, Montevideo, noviembre 2017. 

Este blog surge de la obligación. Sí, obligación a dejar de guardar tanto archivo en el google drive. Que ya no puedo tener guardada tanta cosa. Tanta palabra, tanta fotografía, tanta perorata. Tanto mundo enredado entre sí como una maraña de hilos. La húmedad de Buenos Aires no me lo permite, es tal que se ha comido todo lo que hay en la casa, y todo aquello que decida sobrevivir dentro de sus dominios.

He decidido obligarme a publicar mis escritos, poemas y enredos con la finalidad de mostrar mis extraños talentos al escribir - y, bueno, una necesita trabajar -, y con la firme intención de continuar una idea que nació con mi primera exposición de fotografía: Estoy creando un Atlas. Todo uso de cualquier tipo de lenguaje es la capacidad de crear, configurar y volver tangible la realidad que nos rodea. El lenguaje es otro medio, como el uso del cuerpo y sus sentidos, que nos permite encontrarnos con el otro y con el mundo. Como bien puse en algún extracto que no sé en qué rincón se encuentra, este blog es otro conjunto de archivos gráficos y escritos que configuran y dan cuenta de la realidad que he vivido, fragmentos que reunidos aquí, o en cualquier lugar o medio, se convierten en un: Atlas. Vivo en el mundo, me contiene el mundo y yo lo contengo a él, lo creo, lo llevo en mis hombros, lo deformo con mi lente, con mis expresiones nerviosas y apresuradas.


Este blog se irá colmando de poemas, relatos cortos y algunas fotografías enredadas con palabras de más que han nacido de mi experiencia de vida en Buenos Aires. No pretendo publicar verdades, ni soluciones, ni alguna visión perspicaz e innovadora de la vida, tan solo es mi propia experiencia, contada de manera muy dramática - en algunos poemas -, pero que se transformará a lo que soy el día de hoy - un ser que manejar un poco mejor su cualidad de dramática -. Espero que tras agotar todas esas palabras viejas, que este nuevo medio siga mutando frente los ojos del lector(e), así como mi escritura, visión y mundo ha mutado frente a los míos.